Navidad y Año Nuevo en la mesa: cómo disfrutar sin descuidar la salud
Las festividades con mesas abundantes, encuentros esperados y comidas que invitan al exceso. Compartir, moderar las porciones y mantener algunos hábitos saludables puede marcar la diferencia para disfrutar de las celebraciones sin descuidar el bienestar del cuerpo. La columna de Juan Pablo Corleto.
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Se acercan Navidad y Año Nuevo, fechas que invitan al encuentro familiar y con amigos, a las mesas largas y a una gran disponibilidad de alimentos, en general de alto contenido calórico.
En este contexto, más allá de lo que se consuma, hay un aspecto central que no debe perderse de vista: la comensalidad.
Compartir la comida con seres queridos es, sin dudas, lo más valioso de estas celebraciones y muchas veces resulta una oportunidad para reencontrarse con personas a las que no se ve con frecuencia durante el año.
Claro que en estas reuniones suelen convivir platos tradicionales como la ensalada rusa, el asado, el vitel toné, las picadas y las bebidas alcohólicas, generando un verdadero cóctel hipercalórico. Por eso, uno de los principales consejos es prestar atención al tamaño de las porciones.
Controlar las raciones no implica privarse, sino evitar excesos que puedan provocar malestares estomacales o intestinales durante las fiestas.
El consumo prudente de alimentos y bebidas muy calóricos es clave para cuidar los órganos involucrados en la nutrición, como el estómago, el intestino y, especialmente, el hígado, que suele ser uno de los más exigidos en esta época.
En la misma línea, se recomienda no abandonar la actividad física que se venía realizando durante el año, ya que ayuda a mantener valores sanguíneos normales y un buen estado general de salud.
Es esperable que durante estas semanas se produzca un leve aumento de peso, algo que suele regularse cuando se retoma la rutina habitual.
Una vez finalizadas las fiestas, puede ser beneficioso priorizar frutas y verduras en las comidas principales, a modo de “desintoxicación”, para acompañar al organismo en la vuelta al equilibrio y aliviar el impacto de los excesos, cuidando especialmente al hígado, que es el órgano que más sufre estos cambios en la alimentación.

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