Mejor Seguridad: protegiendo nuestro refugio, cómo reducir el riesgo y ganar tranquilidad frente al delito
En un contexto de creciente preocupación por el delito, Ramiro Martínez propone una guía práctica para proteger el hogar sin grandes inversiones. A través de cuatro pasos -análisis, disuasión, demora y prevención- explica cómo reducir vulnerabilidades, anticiparse a los riesgos y fortalecer la seguridad cotidiana para vivir con mayor tranquilidad.
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Por Ramiro Martínez, especialista en Seguridad Ciudadana, Privada y Corporativa.
El temor al delito aumenta cuando no sabemos cómo protegernos. La seguridad existe y con medidas claras podemos reducir riesgos y vivir con mayor tranquilidad.
Te invito a planificar la seguridad de tu hogar mediante 4 simples pasos
Análisis: detección de vulnerabilidades y puntos críticos.
Ads Disuasión: que el delincuente no nos elija como objetivo.
Demora: si lo intenta, que le cueste avanzar.
Prevención: anticiparnos y reducir al máximo las oportunidades de delito.
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Paso 1: Análisis del hogar
Antes de aplicar medidas, conviene observar nuestra casa como si fuéramos un intruso:
Revisar accesos: frentes, patios, techos y medianeras.
Analizar qué se ve desde la calle, qué puntos ofrecen ocultamiento y medios de escalamiento.
Evaluar iluminación, rejas, tapiales, alambrados y cerraduras.
Considerar terrenos baldíos o casas deshabitadas linderas.
Registrar tránsito peatonal y vehicular en distintos horarios.
Identificar objetos, herramientas o elementos que puedan facilitar un ingreso.
Con esta información tomaremos nota de los puntos débiles y definimos prioridades de acción.
Paso 2: Disuasión
El objetivo es hacer que el delincuente cambie de idea antes de actuar.
Medidas básicas:
Buena iluminación exterior.
Reflectores con sensor de movimiento en entradas y zonas de paso.
Carteles visibles: “alarma monitoreada”, “vecinos conectados”, “cuidado con el perro”.
Perros guardianes de raza o tamaño disuasorio.
Medidas intermedias:
Sistemas de alarma o cámaras visibles desde la calle.
Poda de árboles y arbustos que propicien ocultamiento.
Uso de persianas y cortinas que impidan ver el interior.
Colocar iluminación temporal en lugares que simulen actividad (temporizadores o smart lights).
Medidas avanzadas:
Elementos de protección física: concertinas, púas, mallas anti-escalada.
Señalización de patrullaje privado o seguridad contratada.
Iluminación y cámaras integradas a apps de monitoreo en tiempo real.
Sensores de movimiento exteriores conectados a alarma monitoreada.
Paso 3: Demora
Si alguien intenta ingresar, necesitamos dificultarle el acceso y ganar tiempo.
Medidas básicas:
Cerraduras de calidad en todas las puertas y ventanas.
Candados resistentes en puertas externas y portones.
Refuerzos simples como barras internas o pasadores.
Medidas intermedias:
Rejas en ventanas, balcones y accesos laterales o traseros.
Cerramientos perimetrales (tapiales o cercos) con altura suficiente y según su tipo anclados al suelo.
Doble cerradura en portones de garage.
Alarmas sonoras locales que se activen al detectar intrusión y generen alerta remoto (monitoreo).
Medidas avanzadas:
Cerraduras electrónicas con código o huella digital.
Puertas de alta seguridad o blindadas.
Barreras físicas adicionales como portones automáticos reforzados.
Control de acceso vehicular con cámaras y barreras en entradas de propiedad.
Paso 4: Prevención
Buscamos anticiparnos al delito y reducir riesgos incluso si el intruso logra acercarse.
Medidas básicas:
No abrir la puerta a desconocidos.
Enseñar a niños y adolescentes a no dar información ni atender visitas sospechosas.
Aumentar precaución con adultos mayores frente a supuestas empresas u organismos.
Mantener contacto constante con vecinos de confianza.
Medidas intermedias:
Alarmas con detectores exteriores, vidrios y puertas.
Cortinas, persianas o vidrios esmerilados que bloqueen visión desde fuera.
Sistemas automáticos de encendido/apagado de luces interiores y exteriores.
Señales visibles de seguridad (carteles de cámaras y alarma).
Medidas avanzadas:
Fortalecer la vigilancia vecinal: grupos de WhatsApp, fortalecer el vínculo entre vecinos.
Coordinación con vecinos para retirar correspondencia y paquetes visibles.
Simulación de presencia: luces encendidas de forma programada, sonido de TV o radio en ausencia.
Evaluar sistemas de monitoreo remoto profesional o empresas de seguridad privadas habilitadas.
Revisar periódicamente posibles puntos de vulnerabilidad creados por obras o cambios en la vivienda.
Conclusión
La seguridad comienza en casa y los principales responsables somos nosotros mismos.
Implementar medidas de manera organizada y progresiva reduce significativamente el riesgo de ser víctima de un delito y aumenta la tranquilidad familiar.
Cuando sea posible, consultar con un especialista en seguridad permite optimizar las acciones y la inversión, pero incluso con medidas propias y conciencia vecinal, cualquier hogar puede mejorar notablemente su protección.

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