Mejor Seguridad: el eterno dilema de la seguridad, prevenir o reprimir
Para algunos la solución para combatir la inseguridad pasa por más penas, más policías o bajar la edad de imputabilidad. Pero no son suficientes. Se trata de un fenómeno complejo que no puede ser abordado solo por la Justicia o la policía. Se requiere de un enfoque integral, priorizando la prevención sobre la represión, porque la solución reside en evitar que el delito suceda.
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Por Ramiro Martínez, especialista en Seguridad Ciudadana, Privada y Corporativa
En los debates sobre inseguridad solemos escuchar las mismas recetas: más penas, bajar la edad de imputabilidad, sumar policías o patrulleros, más mano dura... Estos discursos son mucho más frecuentes en tiempos electorales, ¿Pero realmente son la solución?
La seguridad no se construye con un único enfoque. No se trata de prevenir o reprimir, sino de combinar ambas estrategias. Ahora bien, cuanto más logremos prevenir con eficiencia, menos ocasiones habrá donde la represión resulte necesaria.
Cuando hablamos de represión, no nos referimos solo a imágenes de épocas oscuras o a la respuesta a protestas. Reprimir significa actuar después del hecho, a través de medidas como endurecer penas, encarcelar delincuentes o aplicar la llamada “mano dura”. Son acciones que, aunque necesarias en ciertos casos, nunca serán suficientes si no se trabaja en la prevención.
La inseguridad es un fenómeno multicausal y multidimensional. Por eso no puede abordarse únicamente desde las fuerzas de seguridad o la justicia penal. Requiere un enfoque multidisciplinario, que integre al gobierno, la policía, la justicia, los vecinos, las instituciones públicas y privadas, la educación, el deporte, el desarrollo social y la salud. Solo así se puede dar una respuesta proporcional a la complejidad del problema.
En definitiva, la clave está en poner el mayor esfuerzo en la prevención —ya sea primaria, secundaria o terciaria— sin perder de vista los factores de riesgo que alimentan el crecimiento de la inseguridad.
Reprimir cuando sea necesario, sí. Pero siempre recordar que la verdadera victoria está en evitar que el delito ocurra.

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