Matías Longoni: el periodista que destapó la olla de la estafa millonaria en la que acusan a José Benseny
El frigorífico cooperativo "recuperado" inaugurado con respaldo político como un modelo productivo, quedó envuelto en un escándalo millonario. Dijo que la emisión de cheques sin fondos por cerca de 4.000 millones de pesos que apunta al contador sampedrino es "una maniobra de una banda de tránsfugas”.
El caso del frigorífico Mariano Acosta y los cheques sin fondo firmados por el contador sampedrino José Alejandro Benseny, comienza a sumergirse en una trama cada vez más compleja, con ribetes que generan incertidumbre sobre el rol de algunos protagonistas y el lapso que demandará saber la verdad. Si es que la verdad algún día llega.
Existen datos certeros, pero se puede establecer qué rol cumplió cada uno, quiénes y cuántos son los damnificados, y cuál es la cifra total de la estafa.
La investigación del periodista especializado en agroindustria Matías Longoni, publicada en el sitio Bichos de Campo, reveló un presunto esquema fraudulento millonario que tiene como epicentro al frigorífico cooperativo Mariano Acosta, ubicado en el partido bonaerense de Merlo.
“Arrancó con la queja de un empresario al cual no le pagaban la hacienda que había entregado al frigorífico, y cuando nos pusimos a averiguar quién era el Mariano Acosta, resulta que se trataba de una cooperativa que inauguró la planta con funcionarios de turno, que montaron su show y que, después de un año y medio, no se sabe si fueron parte de una maniobra pensada para hacer entrar a un montón de gente y clavarlos con cheques sin fondos por 4 mil millones de pesos, que es lo que se emitió de acuerdo a lo que dice el Banco Central desde fines de septiembre, habiendo afectado a productores ganaderos de distintas provincias”.
:format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/media/2026/01/frigorifico_jose_benseny.jpg)
El denunciante es un conocido productor de la zona de Rojas, Carlos Laborde, que “a raíz de esto también le comenzaron a rechazar los cheques”.
El frigorífico fue inaugurado con fuerte respaldo político en mayo de 2024, en un acto encabezado por el gobernador Axel Kicillof y el intendente local Gustavo Menéndez, como un ejemplo de desarrollo productivo y economía social. Sin embargo, poco más de un año después, la cooperativa quedó en el centro de graves denuncias judiciales y comerciales.
“Hay que saber aún si el Gobierno de Kicillof hizo algún aporte, y también hay que averiguar el aporte del municipio, porque existe una extraña ligazón con el peronismo de Merlo, cuya carne faenada se vendió a través de un movimiento ‘Peronismo en Acción’, que dirige Menéndez”, acotó Longoni.
La investigación efectuada fue saber quién está detrás del frigorífico. “El domicilio corresponde a un matadero que funcionó en los años 90 y 2000, que se llamaba ‘Ganadera 2000’, pertenece a Ángel Vitale, un personaje curioso del mundillo de la carne, que incluso se quedó con la Cámara Argentina de la Industria Frigorífica (CADIF). En un momento los integrantes se descuidaron, le dejaron los libros cuando era secretario de Cámara, fraguó un acta y se hizo elegir presidente”, expresó en el programa Sin Galera.
“El personaje que es amigo íntimo de Vitale es José Benseny”, dijo Longoni. Benseny es contador de la cooperativa y contador del Sindicato de la Carne, y quien firmó al menos dos de los cheques rechazados por una cifra cercana a los 4000 millones de pesos..
"Hablamos de un frigorífico cooperativo inaugurado con pompas por políticos, involucrado en un fraude millonario con cheques sin fondos”, dijo Longoni a Lili Berardi. "La cooperativa se usó como fachada para evadir impuestos y responsabilidades laborales, beneficiando a empresarios a costa de pequeños productores", señaló.
“La figura cooperativa -continuó-, al evadir impuestos, aportes laborales y controles, logra ventajas económicas indebidas frente a frigoríficos que operan dentro de la ley”, mientras admite que persisten interrogantes sobre “la participación y responsabilidad de funcionarios del Gobierno provincial y municipal de Merlo en el apoyo y habilitación del frigorífico".
La operatoria denunciada consistía en la compra de hacienda a través de matrículas prestadas o irregulares, la faena y posterior venta de la carne, mientras que los productores quedaban impagos al rebotar los cheques emitidos por una cooperativa “que no existe, y que por su figura legal diluye la responsabilidad penal de quien firma los cheques”.
Parte del dinero obtenido, según las sospechas, habría sido reinvertido en la compra de hacienda en efectivo en otras regiones del país, “alimentando un circuito difícil de rastrear”.
La investigación también abre interrogantes sobre el rol del Estado provincial y municipal, tanto en la habilitación como en el respaldo institucional brindado al frigorífico.
Longoni, que dedicó cuatro notas al tema en Bichos de Campo, cuestionó lo que define una “supuesta ingenuidad pasmosa de los dirigentes políticos”, al menos, que creen que detrás de una cooperativa “todo es sacro, sano y puro”, cuando una iniciativa de estas características no tiene los controles necesarios, aunque remarcó que “será la Justicia la que deba determinar si existieron responsabilidades políticas o administrativas”.
:format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/media/2026/01/frigorifico_jose_benseny_1.jpg)
Cuando se habla de carne y cooperativa no es una postal épica de una empresa recuperada por sus trabajadores.
“Detrás hay un grupo de chantas que en algún momento se pelearon con Laborde, no se sabe quién mejicaneó a quién, que armaron una figura para aprovecharse de todas las ventajas que tiene”. Y aportó: “Benseny tenía un amigo en el Instituto Nacional de Acción y Economía Social (INAES) y allí fraguaron los papeles para quedarse con una cooperativa hecha, a nombre de un carnicero y su familia, que le cedió el control a Benseny y luego el armado de una cooperativa, donde los 70 trabajadores no son dueños”.
Mientras tanto, decenas de productores ganaderos permanecen como damnificados, con fuertes pérdidas económicas que ponen en riesgo la continuidad de sus explotaciones. La causa ya se encuentra en sede judicial, denunciada por Laborde, y podría derivar en nuevas imputaciones a medida que avance la investigación.
¿Se conocían Benseny y Laborde? Aparentemente sí. Al menos una de las partes lo contó.
La otra realidad, la más penosa, es que existen “productores de a pie que entregaron su hacienda y para ellos es mucha plata”, manifestó en periodista.
Aunque para Longoni es indudable que, “consensuado o no, se trata un defalco. Y sí sé que son bastante sabandijas, que se trata de una maniobra de una banda de tránsfugas”.

Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión