Hace 140 años: el día que el tren pasó por San Pedro por primera vez y cambió la historia
El paso del primer tren por San Pedro marcó un antes y un después para la ciudad y la zona. La inauguración del ferrocarril entre Campana y Rosario integró a la región a una red que impulsó el desarrollo económico, social y territorial del país.
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El 1° de febrero de 1886 quedó inscripto como una fecha clave en la historia de San Pedro. Ese día, por primera vez, el tren circuló por la ciudad -sin parada- en el marco de la inauguración del ferrocarril entre Campana y Rosario, una obra estratégica que unió pueblos, acortó distancias y consolidó el crecimiento de la Argentina moderna.
El origen de este proyecto se remonta al 10 de septiembre de 1870, cuando la provincia de Buenos Aires ofreció a Guillermo E. Matti la construcción de una línea ferroviaria que uniera Buenos Aires con Campana, por entonces un puerto destacado sobre el río Paraná. Años más tarde, en abril de 1874, Matti conformó la Compañía del Ferrocarril a Campana, cuyo servicio comenzó a funcionar el 8 de abril de 1876.
El avance fue sostenido y ambicioso. Por los resultados obtenidos, se otorgó la concesión para extender la línea hasta Rosario, que se logró con capitales británicos. El primer tramo fue hasta Zárate, luego una segunda etapa hasta Baradero, en abril de 1885, y finalmente, hacia fines de ese mismo año, la prolongación hasta Rosario. Aquí se ingresó por el sureste hasta lo que hoy es la estación Rosario Norte. Y desde el 9 de mayo de 1885, la empresa adoptó el nombre de Ferrocarril Buenos Aires a Rosario.
El viaje inaugural entre Buenos Aires y Rosario Norte se realizó el 1° de febrero de 1886 y fue considerado un acontecimiento trascendental. No solo porque conectaba a numerosos pueblos —entre ellos San Pedro— sino porque unificaba ferroviariamente a dos de las ciudades más importantes del país, fortaleciendo la integración territorial.
La formación fue encabezada por una locomotora inglesa a vapor, identificada como M.1, una de las 25 unidades adquiridas a la firma Beyer Peacock & Company Limited. Estas máquinas contaban con una caldera de más de 120 centímetros de diámetro y funcionaban a una presión de 10,55 kg/cm², representando lo más avanzado de la tecnología ferroviaria de la época.
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Hacia mediados de la década de 1890, el Ferrocarril Buenos Aires a Rosario se había convertido en la segunda compañía ferroviaria británica más grande de la Argentina y la principal operadora de trocha ancha (1,676 metros). En inglés era conocida como Buenos Aires and Rosario Railway (BA&R).
La nueva traza ferroviaria permitió integrar a Buenos Aires con el resto de la red nacional, ya que desde Rosario se accedía a Córdoba, San Luis, Tucumán, Mendoza, San Juan y Santiago del Estero, y más tarde a Salta y Catamarca.
Hasta entonces, las cargas entre Rosario y Buenos Aires llegaban exclusivamente por vía fluvial; el tren ofreció una alternativa rápida y segura, con impacto directo en la economía regional.
La empresa Ferrocarril Buenos Aires a Rosario fue disuelta en 1908, pasando a formar parte del Ferrocarril Central Argentino. Más adelante, en 1948, la red fue adquirida por el Estado nacional y rebautizada como Ferrocarril General Bartolomé Mitre.
Entre los hitos más recordados del ramal se destaca la proeza de la locomotora a vapor 4-6-2 Pacific PS10 “La Emperatriz”, construida en Rosario en 1914, símbolo de la ingeniería ferroviaria argentina. El 11 de febrero de 1926, la máquina batió el récord sudamericano de velocidad, al unir Buenos Aires y Rosario (303 kilómetros) en 3 horas y 21 minutos, a un promedio de 90,4 km/h, con picos de 140 km/h. Un tiempo que, incluso hoy, resulta difícil de igualar, donde el tren que une Retiro con Rosario tarda 7 horas y 17 minutos.
Aquel primer paso del tren por San Pedro no fue solo un hecho técnico: fue el inicio de una nueva etapa. El andar de la locomotora anunció progreso, comunicación y futuro, dejando una huella imborrable en el futuro progresista de la ciudad y numerosos pueblos.

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