Furor por la pesca de rayas: crecen las capturas nocturnas de ejemplares de gran tamaño
Con la caída del sol y el alivio del calor, las rayas se acercan a la orilla en busca de alimento y los pescadores logran importantes capturas, sobre todo en zonas de arroyos y correderas. La mayoría practica pesca de devolución y advierte sobre la manipulación por el aguijón.
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La pesca de rayas en la costa del río se convirtió furor, luego de que gran cantidad personas capturaran ejemplares de gran tamaño, sobre todo durante la noche.
Los pescadores refirieren que, con el descenso del sol y el alivio del calor, estos peces comienzan a moverse en busca de alimento y se acercan a la orilla, especialmente en zonas donde desembocan arroyos y correderas suaves, lugares donde abunda el pescado chico que forma parte de su dieta.
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La mayoría de las capturas se dan pescando “de fondo” y utilizando cañas fuertes y un reel con buen freno, ya que se trata de una especie de gran resistencia.
“No es una pesca deportiva que se tome como trofeo. Muy pocos las matan, por lo general se devuelven porque siguen creciendo", explicó un pescador a La Opinión.
En cuanto a la carnada, la más efectiva es siempre la de origen natural.
La raya es cazadora y suele alimentarse de peces que encuentra en el lecho, por eso funcionan muy bien la morena, el cascarudo, el sábalo y, sobre todo en esta época, el bagre amarillo, que tiene un alto contenido graso y resulta muy atractivo.
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“Cuando aparecen los cardúmenes de sábalo y mojarra, las rayas vienen atrás. En invierno cambian y buscan otros peces, como el pejerrey", explicaron.
Los ejemplares más grandes suelen tomar carnadas también grandes, por lo que los pescadores preparan anzuelos generosos y dejan la línea quieta, esperando el pique.
Un punto clave es el cuidado al manipularla. La raya posee un aguijón en la cola que puede ser peligroso si no se la trata correctamente.
Lo recomendado por los pescadores es mantener distancia, evitar colocar manos y piernas cerca de la cola y usar herramientas largas para desanzuelarla. En muchos casos, optan por devolverlas al agua, ya que se trata de una especie que puede alcanzar tamaños considerables y cumple un rol importante en el ecosistema del río.

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