El payaso Pirulín y la frustrada celebración del cumpleaños de su nieta en la escuela
Supuestamente todo estaba organizado y aprobado. Al llegar los hicieron esperar. El abuelo estaba ataviado con su traje artístico y en sus manos tenía una torta. Era cuestión de minutos para celebrar la fiesta de Malena junto a sus compañeritos. Finalmente, no pudieron. Solo se le permitió el ingreso a la madre.
El payaso Pirulín (el principal referente de una familia de artistas, los Altolaguirre), sorprendió con un video que se viralizó, expresando con gran disgusto lo que vivió en la escuela donde concurre su nieta Malena.
“Hola, vine a entregar una tortita a mi nieta que cumple años, que no tiene papá, y no me permiten entrar”, dijo en la puerta del establecimiento de Crucero General Belgrano y Laprida. “No sé por qué. Le digo al Consejo Escolar que esto tiene que solucionarlo. Soy un payaso, no soy un extremista, no soy político, soy un payaso que me conocen de toda la vida. Soy Pirulín”, reclamó.
Luego consideró que lo padecido fue “vergonzoso” y apuntó contra la directora Del Pozo que dio la orden de no dejar pasar a nadie.
En Sin Galera, Pirulín habló con Lili Berardi y detalló lo vivido: “Yo soy el abuelo de Malena Reyloba (hija de Sol y de Mariano, un querido hombre de los medios de comunicación, fallecido en pandemia). Ayer (por el viernes) cumplió años. Entonces me propone mi hija, si quería cambiarme de payaso. Pedí permiso en varias oportunidades, había hablado con la maestra, y le habían dado el horario de las 3 de la tarde para presentarnos. Era ir y entregar una tortita, apagar la velita y yo aparecerme de payaso, que es mi trabajo”.
Admitió que estaba entusiasmado en la previa. Pasó a buscar a su nieto Tiago y a la otra nieta, Reina. También a Sol, la mamá de Malena. “Cargamos la tortita, dos gaseosas, unos vasitos y salimos para allá. Al llegar no nos dejan entrar porque está el recreo, nos dicen. Ah, pues claro, dijimos. Hay que esperar el recreo y que ingresen los chicos. Pero, cuando se hicieron las 3 de la tarde sale la vicedirectora diciendo que no nos permiten entrar, que es una orden de la directora Del Pozo”.
Luego ingresó Sol únicamente. Dejó la torta, “pero la nena se largó a llorar porque seguramente me vio por la ventana. Después quiso irse y bueno…, salió llorando”, acotó Pirulín.
Finalmente, se retiraron del lugar y fueron a la casa de Sol. “Y empezaron a llegar padres a solidarizarse con la mamá y la nena. A los compañeritos, muchos padres lo retiraron más temprano y lo llevaron, y le armaron el cumpleaños que no se hacía por una cuestión económica”, comentó.
Finalmente, dijo que todo terminó bien, pero “el gusto amargo que a uno le queda, el momento que le hacen pasar a la criatura… No se contrató a un desconocido. Fue el abuelo con la mamá y los hermanitos de ella a entregar una tortita. Es tan simple. Ni queríamos quitarle tiempo, era ir, darle un beso, prender la velita y retirarnos. Nada más”.

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